Causas del desempleo en España

El desempleo en España, un empacho de ladrillo y sangría

Un modelo productivo anquilosado en el pasado y un mercado laboral con los pies de barro explican la escalada del paro de mínimos históricos a máximos en menos de cuatro años

Á. ROMERO | J. EIJO - Madrid - 29/04/2011

El fuerte deterioro que ha sufrido el mercado laboral español tiene una explicación relativamente fácil, pero una solución francamente compleja. En casi cuatro años, desde que el mercado inmobiliario empezó a hacer sonar las alarmas a mediados de 2007, el paro en España ha tocado los dos extremos. De marcar un mínimo en aquella primavera, el número de personas sin trabajo se ha disparado a los niveles más altos que recogen las estadísticas. De una tasa del 7,9% o 1,7 millones de parados al 21% de desempleo y a un récord de 4,9 millones de trabajadores que quieren un empleo. Demasiado movimiento como para no mostrar cierta curiosidad. Y preocupación.

Aunque el proceso ha tenido lugar en un periodo de tiempo relativamente corto, los motivos de este descalabro vienen de lejos. La crisis financiera internacional y el estallido de la burbuja inmobiliaria no hicieron más que dejar al descubierto las limitaciones de un sistema productivo oxidado y mucho empleo con los pies de barro. Había trabajo para todo el que quisiera trabajar, cierto, pero excesivamente temporal y de poca calidad.

Para construir unas quince viviendas comunes se necesita medio centenar de personas entre obreros, maquinistas y técnicos varios, según datos del Colegio de Aparejadores. En los años dorados del ladrillo, los que van de 2003 a 2007, en España se construían en torno a un millón de casas anualmente, lo que supone mucha gente trabajando. En concreto, según los datos de la EPA, en el segundo trimestre de 2007 se llegó a un máximo de 2,7 millones de empleados en la construcción. Ahora, con la resaca de una crisis a cuestas, en el sector resisten 1,5 millones de personas.

Según afirman los economistas Javier Andrés y Rafael Doménech en el informe Cambio de modelo productivo y creación de empleo en España, publicado por Fedea, el empleo creado en la época de bonanza se concentró de forma más intensa que en el resto de la UE en sectores con una intensiva mano de obra, lo que permite la entrada en el mercado laboral de muchos desempleados; pero en puestos con poco valor añadido, lo que viene a significar que podían ser desempeñados por uno u otro indistintamente ya que no requieren excesiva formación. Son buenos ejemplos de ello la construcción y el turismo. No obstante, que precisamente fueran ellos los pilares del boom económico -junto a una generosa entrada de financiación exterior que ahora hay que devolver-, no es casualidad. "Tiene mucho que ver con nuestro modelo económico y mercado de trabajo. Si hicimos eso fue porque era lo que sabíamos hacer", matiza Javier Andrés, también profesor de la Universidad de Valencia.

Ambos sectores necesitan a muchos trabajadores para atender a tanto turista hambriento y sediento y construir los bloques de viviendas que pueblan -unos llenos, otros todavía vacíos- las afueras de las grandes ciudades. Mientras las temporadas iban bien y se seguían vendiendo casas, la cosa marchaba porque entraba dinero, cada año se podía ganar más que el anterior y la economía seguía en marcha. Pero a costa de sacrificar el desarrollo. Salvo un grupo -inferior- de empresas con peso a nivel internacional, la otra parte del tejido empresarial no innovaba ni invertía con la suficiente intensidad para contrarrestar la falta de productividad, se mantenían usos de otras épocas a la hora de tomar decisiones y un alto porcentaje de jóvenes cambiaba los estudios por un sueldo a final de mes antes de tiempo, coinciden los expertos. Por este último motivo y ante las dificultades para crear nuevas empresas, que son las que tiran de la contratación de los universitarios, España ha acabado con la tasa de paro más alta de toda la UE. En total, uno de cada tres jóvenes menores de 25 años no tiene trabajo.

Entonces era fácil. El camino que emprendió Javier Fernández, boliviano de 31 años, fue similar al de otros muchos. Llegó a España con 24, sin papeles, y tardó apenas un mes en encontrar trabajo en la construcción, de peón. Se subió a la misma montaña rusa que numerosos inmigrantes de todos partes, o que tantos jóvenes españoles que abandonaron los estudios para trabajar en un sector que parecía ir siempre hacia arriba. Javier pasó por varias empresas; trabajaba algunos meses en una obra y cuando terminaba le contrataban en otra. Regularizó su situación y nunca estuvo más de un mes y medio en paro mientras duró el boom inmobiliario. Ahora Javier apura sus últimos ingresos y pasa el día entregando currículos: camarero, reponedor en supermercados, lo que sea. "Mi esperanza es el verano. Si de aquí a entonces no me sale nada, ya me tengo que volver. Yo no sabía que iba a pasar esto... nadie sabe. Pero de momento no tiro la toalla. Y si me tengo que marchar, me voy agradecido", asegura.

Entre la construcción y el turismo ya hay explicación para más de un tercio del total del empleo destruido en España a lo largo de la crisis. Suponen muchos empleos fáciles de tumbar a la mínima que empiezan los problemas -en su mayoría temporales- y además fueron dos sectores que padecieron en mayor medida que el resto la contracción de la actividad. Sin embargo, hay que abrir el foco para atender a las causas que provocaron el resto de parados y que justifican que el regreso a tasas más benignas de desempleo no llegue, por lo menos, hasta dentro de cuatro años. Tal y como afirma el Banco de España en uno de los numerosos informes que ha publicado sobre el mercado laboral a lo largo de la escalada del paro, el factor esencial que en su opinión explica por qué el empleo ha sufrido más en este país que en sus socios de la UE es la excesiva temporalidad, que era y sigue siendo de en torno al 30%.

Las carencias del modelo productivo español equivalían a seguir expuestos ante cualquier cambio en el ciclo económico internacional. Algo que, por cierto, llegó tal y como siempre acaba por suceder. Primero fue el aviso de las hipotecas subprime en la segunda mitad de 2007 y al otoño siguiente la quiebra de Lehman Brothers, que dejó al borde del colapso al sistema financiero internacional y secó el crédito.

Cuando la actividad se reduce, lo que empezó a suceder en 2008 con los primeros descensos en el Producto Interior Bruto, mantener el mismo número de empleados con menores ingresos genera pérdidas, por lo que dado que no hay mecanismos de flexibilidad interna para adaptar el nivel de producción, la salida más cercana e inmediata es reducir plantilla. Entonces, los primeros en ser despedidos son los temporales, ya que prescindir de ellos es más barato que pagar indemnizaciones a empleados con varios años de contrato. Lo que a su vez fomenta la opción del despido entre los empresarios.

Pero había más crisis de lo que se creía. En 2009, la peor fase de la Gran Recesión, el empleo sufrió su peor año. El retroceso en la actividad fue tan acusado que se hizo rentable despedir también a los indefinidos en aquellas empresas que directamente no se vieron avocadas al cierre. En este punto, comentan desde fuentes institucionales en referencia a una teoría respaldada por el Gobierno, la prevalencia de la negociación colectiva sectorial impedía que los ajustes se realizasen vía salarios o mediante cambios en otras condiciones de empleo como horarios o movilidad geográfica, lo que acentuó el deterioro laboral.

Los datos respaldan esta tesis: con la economía cayendo un 3,7%, los salarios subieron en 2009 por encima del 4%, aunque esta partida se vio incrementada por el pago de las indemnizaciones por despido. "En grandes empresas se han apretado el cinturón -el caso de Nissan o SEAT son los más reconocibles-, pero en otras, sobre todo en aquellas que se rigen por convenios provinciales, no les importa determinar condiciones de trabajo que hace difícil la adecuación al ciclo económico", afirma Javier Andrés. Con vistas al futuro, la solución pasa, en su opinión, por reducir la dualidad de la economía, ya que mientras hay un grupo de empresas que lo han hecho bien, persiste un gran número de empresas a las que les cuesta adaptarse a los nuevos tiempos. "Para eso son necesarias las reformas, no para volver a la situación de antes, que no va a volver", advierte Javier Andrés.

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Clas reinventa la oferta láctea

La cooperativa invertirá 100 millones de euros en cinco años en I+D

V. M. El País. 10/04/2011

Central Lechera Asturiana (Clas), en el seno de Corporación Alimentaria Peñasanta, es el primer grupo español en la recogida de leche de vaca, con un volumen de unos 900 millones de litros, solamente por detrás de la multinacional francesa Lactalis, tras la compra de Puleva y Forlasa en el sector de los quesos y la leche de oveja.

La Sociedad Agraria de Transformación asturiana es igualmente líder en el sector de las leches líquidas para el consumo directo, con una cuota de mercado que ha ido creciendo en los últimos años hasta el 16%, frente al recorte de posiciones de las firmas competidoras más directas como Pascual. De las ventas del grupo, en el último ejercicio, el volumen de leche con marca de la distribución supuso el 20% del conjunto de las ventas, aunque solo significó el 10% en valor. La facturación del grupo creció un 10% hasta los 730 millones de euros.

Vender más ha constituido siempre uno de los objetivos del grupo. Pero para los responsables de Clas lo más importante en este momento es disponer de una oferta de productos diferenciados, con un mayor valor añadido, y que den respuesta a las nuevas demandas y necesidades de la población.

Los responsables del grupo asturiano entienden que en periodos de crisis como este puede haber un crecimiento en las ventas de productos más baratos, en unos casos bajo la marca de la distribución y en otros de marcas baratas de fabricante. Pero, por razones de salud, en ese mismo mercado se han mantenido las ventas de productos diferenciados más caros, siempre que los mismos aporten ventajas alimentarias. Ante el futuro, se considera que este tipo de productos se van a seguir imponiendo, por lo que, como estrategia de empresa, es importante preparar la oferta.

En la actualidad, en el conjunto de las ventas de leche líquida algo más del 20% se trata de productos que han experimentado alguna modificación en su componente natural. Sin embargo, si a ese volumen se restan las leches cuya modificación afecta únicamente a su contenido en calcio, ese porcentaje se limita a solamente un 7%. En el caso de Central Lechera Asturiana, las ventas de leches modificadas suponen apenas entre un 3% y un 4%.

En esta estrategia de cambio, hace menos de un año la cooperativa asturiana, de la mano de la conservera Hero, entró en el segmento de leches infantiles bajo la marca Crecer. En la actualidad, el grupo ya cuenta con presencia en este tipo de oferta, con leches modificadas a base de calcio, omega, fibra, jalea u otros productos con efectos beneficiosos en la lucha contra enfermedades como el colesterol.

A partir de las próximas semanas, Clas colocará en el mercado una nueva gama de productos de la leche modificados y enriquecidos, resultado de un largo proceso de investigación, donde se han tenido en cuenta todas las recomendaciones y exigencias en materia de publicidad y salud de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.

Estos primeros resultados se enmarcan en un plan de investigación a cinco años, el denominando Programa Apolo, con una inversión prevista para el periodo de 100 millones de euros. Para esta ofensiva en la oferta de nuevos productos Clas cuenta además con un diseño de tetra único en el mundo.

Clas fue la principal empresa española que pujó por la compra de Puleva, hoy en manos de la francesa Lactalis, para incorporar productos de mayor valor añadido.

Portugal se rinde y pide el rescate financiero a Europa

El primer ministro en funciones claudica ante la presión de los mercados tras negar durante semanas que necesitara ayuda.- Bruselas responderá "lo más rápidamente posible"

FRANCESC RELEA / ANDREU MISSÉ | Lisboa / Bruselas 06/04/201. EL PAIS.com

"Lo intenté todo, pero hemos llegado a un punto en que no tomar una decisión comportaría riesgos que el país no puede correr. El Gobierno ha decidido pedir ayuda financiera a la Unión Europea", ha anunciado esta anoche el primer ministro en funciones de Portugal, el socialista José Sócrates. "Todos saben cómo lamento esta decisión, que adopto en defensa del interés nacional. Lucharé para que tenga los mínimos costes para la población", añadió.

Portugal pedirá ayuda externa y reconoce que no está en condiciones de pagar su gigantesca deuda. Lo anunció el político que repitió hasta el último instante que plegarse a un rescate financiero de la UE y del FMI. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, aseguró que Bruselas responderá a la petición "lo más rápidamente posible". Y expresó su confianza "en la capacidad de Portugal de superar las dificultades con la solidaridad de sus socios". Se estima que el rescate ascenderá a unos 75.000 millones de euros, de los que la UE aportaría unos 50.000 millones y el resto correspondería al FMI.

Era la confirmación de que el Gobierno se disponía a dar el paso al que se negó hasta el último minuto. Sobre todo, desde que arreció la presión de los mercados y las agencias de calificación de riesgo a raíz de la dimisión de Sócrates, el 23 de marzo. Pero la ofensiva de los mercados, de las agencias y la presión de los banqueros -según los cuales el rescate era inevitable y urgente- obligó al Gobierno a cambiar de posición.

La caída de Portugal se produjo precisamente el día en que el país había recuperado el aliento tras colocar deuda soberana en el mercado por valor de 1.005 millones, a intereses más elevados que en la anterior subasta. Eso permitió el primer descenso en dos semanas de los tipos de interés y una leve recuperación de la Bolsa. Era un leve respiro en un clima asfixiante.

El descenso de los intereses de todos los bonos y, especialmente, de las obligaciones del Tesoro a cinco años, que cerraron al 9,6% después de haber superado el martes la barrera récord del 10%, interrumpió el ciclo infernal de los últimos 15 días. La presión de los mercados y de las agencias de calificación, que han rebajado varios escalones la nota de solvencia de Portugal, crearon una sensación creciente de que el país estaba en el límite. Al borde de la quiebra.

La primera crisis del euro, paso a paso

- 22 de octubre de 2009. Las agencias de calificación comienzan a rebajar la nota de solvencia a Grecia tras conocerse un informe del Gobierno griego que sube el déficit previsto para 2009 al 12,5% (finalmente fue el 13,6%).

- 12 de enero de 2010. Bruselas acusa a Grecia de falsear sus estadísticas en los últimos años para maquillar el déficit.

- 2 de mayo de 2010. La Unión Europea y el FMI aprueban el rescate financiero de Grecia. Conceden 110.000 millones. A cambio, el Gobierno griego aprueba un ajuste de 30.000 millones hasta 2012.

- Noche de 9 al 10 de mayo de 2010. Reunión extraordinaria del Ecofin. Se iba a dar luz verde al plan de rescate griego y se acaba aprobando el fondo de rescate financiero de 750.000 millones (500.000 millones proceden de la UE y 250.000 del FMI).

- 12 de mayo de 2010. Siguiendo lo acordado en Bruselas, Zapatero anuncia un plan de ajuste de 15.000 millones de euros en dos años. Entre otras medidas, se congelaron todas las pensiones, excepto las mínimas, y se rebajó un 5% el sueldo de los funcionarios. El recorte está a la altura de los ajustes más drásticos adoptados en Europa hasta ese momento. Grecia rebajó el sueldo de los funcionarios y los congeló por tres años. Francia congeló el gasto público por un trienio. Irlanda había anunciado un recorte de 4.000 millones.

- 19 de mayo de 2010. Grecia recibe el primer tramo de la ayuda. Atenas recibe 20.000 millones: 14.500 los ponen los socios europeos, el resto el FMI.

- 14 de septiembre de 2010. Atenas recibe el segundo tramo de la ayuda, 9.000 millones de euros.

- 30 de septiembre de 2010. Irlanda admite que el rescate de la banca le va a costar entre 45.000 y 50.000 millones de euros: su déficit se dispararía hasta el 32% del producto interior bruto. La crisis soberana se recrudece y pone contra las cuerdas a la propia Irlanda, Portugal y, en menor medida, España.

- Noviembre de 2010. La Unión Europea y el Banco Central Europeo presionan a Irlanda para que solicite el rescate financiero y acabe con la posibilidad de contagiar a Portugal y España, los otros países periféricos de la zona euro.

- 21 de noviembre de 2010. Irlanda cede a la presión y solicita el rescate de Bruselas. Dublín solicita una línea de crédito de 80.000 millones de euros para reordenar su sector financiero, en grave crisis tras la explosión de su burbuja inmobiliaria.

- 24 de noviembre de 2010. Irlanda aprueba un nuevo ajuste presupuestario de 14.000 millones de euros hasta 2014. Entre otras medidas, el anterior Gobierno de Dublín recorta 25.000 puestos de trabajo de la Administración pública, anuncia una importante subida de impuestos y rebaja el gasto social.

- 28 de noviembre de 2010. La Unión Europea y el FMI aprueban destinar 85.000 millones de euros para el rescate de Irlanda.

- 11 de marzo de 2011. Los jefes de Gobierno de la eurozona aprueban el Pacto del Euro que contiene más medidas de ajuste y de impulso de la competitividad por los países miembros, especialmente Portugal, Irlanda, Grecia y España.

- 23 de marzo de 2011. El primer ministro portugués, el socialista José Sócrates, dimite después de que el Parlamento rechace su cuarto plan de ajuste presupuestario.

- 25 de mayo de 2011. El Presidente del Eurogrupo, Jean Claude Junker, cifra en 75.000 millones de euros el posible rescate financiero de Portugal.

- 31 de marzo de 2011. Portugal admite que el déficit es superior al anunciado en principio: el 8,6% y no el 7,3%. La diferencia son más de 3.000 millones de euros.

El mismo día, el presidente luso, Anibal Cavaco Silva, convoca elecciones anticipadas para el próximo 5 de junio.

- 5 de abril de 2011. Moody's rebaja la calificación de la deuda portuguesa. Es la tercera y, última, de las agencias de calificación que lo hace. Días antes le habían precedido Fitch y Standard & Poor's, que también han rebajado la nota de los bancos portugueses.

- 6 de abril de 2011. El Gobierno en funciones dirigido por José Sócrates solicita el rescate financiero a Bruselas.

El Puente Aéreo de Iberia desactiva al AVE

Una noticia para estudiar las relaciones entre entorno y estrategia empresarial. Conceptos clave: análisis externo (PEST) e interno (Porter) - Rivalidad y amenaza de productos sustititivos.

La mayor aerolínea española recupera cuota al aumentar sus pasajeros por primera vez desde que el tren de alta velocidad comenzó a atacar la ruta entre Madrid y Barcelona. Renfe retrocedió un 2,9% en ese destino, su primera caída.

21.02.2011 A.Marimón para Expansion.com. Madrid

Iberia ha desactivado la ofensiva del AVE en la ruta entre Madrid y Barcelona, su destino más importante por volumen de pasajeros, y logró el año pasado aumentar sus clientes por primera vez desde que el tren de alta velocidad irrumpió, en febrero de 2008, para poner en jaque el dominio de la mayor aerolínea española. Por el Puente Aéreo de Iberia pasaron más de 1,460 millones pasajeros, un 2,5% más que en 2009.

Por su parte, Renfe transportó a 2,597 millones de usuarios entre enero y diciembre del año pasado, lo que supone una ligera reducción del 2,9%, frente a los 2,674 millones de clientes de 2009. Se trata de la primera pérdida de pasajeros que registra el tren entre esas dos ciudades desde comenzó a atacar la ruta hace justo tres años.

El corredor

El agotamiento de la demanda ferroviaria se ha notado en todo el corredor, incluyendo las paradas intermedias de Zaragoza y Lleida, al pasar de 5,7 millones de usuarios del ejercicio anterior a 5,42 millones en 2010.

“El crecimiento es consecuencia de la recuperación económica, ya que es un destino mayoritariamente de pasajeros de negocios, con lo que sufrió mucho en los dos años anteriores. El Puente Aéreo es un buen termómetro de la situación macroeconómica del país”, apuntan en Iberia, que ha logrado un factor de ocupación del 70,3% en el destino (11,9 puntos porcentuales más que en 2009).

La mayor aerolínea española, integrada en International Airlines Group (IAG) desde enero junto a British Airways, subraya que muchos clientes han vuelto a usar el avión para viajar entre ambas ciudades al comprobar que es más competitivo en tiempo que el tren. “El AVE tarda dos horas y 38 minutos y, en algunos casos, hace paradas intermedias. Nosotros cubrimos la ruta en 55 minutos”, señalan.

Iberia también ha detectado que algunos usuarios compran billetes combinados en función de los horarios: van en avión a primera hora de la mañana para llegar a sus reuniones aprovechando que la línea aérea tiene más frecuencias y, después, regresan en el AVE a sus casas.

La aerolínea siempre ha jugado la carta de un mayor número de frecuencias (entre 80 y 90 vuelos diarios en total) que su rival (ofrece 56) y la posibilidad de volar sin hacer reserva previa para fidelizar a los clientes. Renfe reconoce que la caída de la clientela en 2010 ha venido de la parte del pasajero de negocios.

Pese a recuperar terreno, la aerolínea de IAG ha sufrido un duro correctivo en la ruta con la llegada del AVE, ya que ha perdido 1,3 millones de usuarios desde que, en 2007, alcanzó los 2,717 millones de pasajeros.

Ante el órdago lanzado por el tren de alta velocidad, Iberia se vio obligada a aplicar un tijeretazo a su oferta, con una reducción de más del 20% del número de asientos (ahora vuela con aviones más pequeños), y a sus precios, que han descendido cerca de un 40% en el último años. Se trata de la primera bajada de las tarifas en el servicio de Puente Aéreo desde su creación en 1974.

Tercer actor

Viendo la evolución del corredor los últimos años, destaca la marcha de Vueling, que se ha consolidado como el tercer actor, con 836.958 pasajeros transportados el año pasado y un crecimiento del 17%. La compañía catalana se está aprovechando que ofrece unas tarifas más bajas que el AVE e Iberia.
La subida de Vueling ha ido paralela al retroceso de Spanair, que el año pasado transportó 480.000 viajeros, cuando hace tres años alcanzaba los 1,31 millones de clientes.

En total, las cuatro aerolíneas que cubren el trayecto trasladaron a 3,10 millones de personas, lo que supone una cuota del 54,4%, frente al 45,6% de Renfe.

En su momento de máximo apogeo a mediados de la pasada década, el corredor aéreo entre Madrid y Barcelona era el mayor del mundo, con cerca de cinco millones de viajeros, por delante de las rutas entre Tokio-Osaka (Japón), Washington-Nueva York (Estados Unidos) y Londres-Dublín (Reino Unido).
La ofensiva de Iberia y la ralentización de la demanda de viajeros por la crisis económica han frustrado las previsiones iniciales de Renfe para el trayecto. La operadora aspiraba a hacerse con la mitad del mercado total entre Madrid y Barcelona, algo que ha logrado en algunos meses puntuales pero no en el conjunto del año, y a que cerca de 7,8 millones de viajeros usaran en 2011 el corredor en todos sus destinos, una cifra que se antoja imposible de cumplir actualmente.

Pese al retroceso del año pasado, el crecimiento experimentado por Renfe en la ruta ha sido espectacular, ya que en 2007, cuando se tardaba casi cuatro horas en cubrir el trayecto, apenas contaba con un millón de clientes.
En sus tres años de servicio, los trenes entre Barcelona, Lleida , Zaragoza y Madrid han registrado 16,923 millones de clientes. El nivel de ocupación alcanzó el 78,5% el pasado ejercicio.

Sin batalla en Valencia

La situación del Puente Aéreo contrasta radicalmente con lo que está sucediendo en la rutas entre Madrid y Valencia, tras la puesta en marcha del tren de alta velocidad en diciembre.

Iberia ha decidido dejar de operar directamente ese destino ante el hundimiento de la demanda y ceder sus frecuencias a Air Nostrum, su franquicia para vuelos regionales y que opera con aviones más pequeños.

En enero, el primer mes completo de funcionamiento de la nueva línea de la alta velocidad, el número de pasajeros que viajaron en avión entre el aeropuerto de Barajas y el de Manises se redujo un 32%, hasta 48.451 personas.
La situación en las rutas entre Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia confirma la teoría de los expertos de que el tren es casi imbatible en los trayectos que duran menos de dos horas, pero pierde fuerza cuando supera ese tiempo.